Continentes

Nápoles

Mis tres días en Nápoles fueron una emocionante odisea que mezcló la rica historia, la exquisita gastronomía y la autenticidad de esta ciudad italiana. Desde el primer momento que pisé sus calles, me sumergí en un viaje lleno de descubrimientos. Día 1: Explorando el Centro Histórico Mi aventura comenzó en el corazón histórico de Nápoles, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Recorrí las estrechas calles del centro, maravillándome con la arquitectura barroca, las iglesias ornamentadas y los vibrantes mercados. La Catedral de Nápoles y la Capilla Sansevero fueron puntos destacados, revelando la magnificencia artística y religiosa de la ciudad. Al caer la tarde, me dirigí a Spaccanapoli, una calle que divide el centro histórico en dos. Allí, probé auténticas pizzas napolitanas en una de las pizzerías clásicas, sumergiéndome en la esencia culinaria de la ciudad. Día 2: Excursión a Pompeya El segundo día me llevó a las antiguas ruinas de Pompeya, una ciudad romana congelada en el tiempo por la erupción del Vesubio en el año 79 d.C. Al explorar las calles empedradas, los templos y las casas, sentí una conexión tangible con la historia antigua. Las pinturas murales, los mosaicos y los restos arquitectónicos ofrecieron una visión única de la vida en la antigua Roma. De regreso en Nápoles por la tarde, disfruté de una cena en el animado barrio de Chiaia. Probé platos tradicionales napolitanos, como la pasta a la Genovese y la sfogliatella, en un ambiente acogedor que capturaba la calidez de la cultura local. Día 3: Una Vista desde Castel dell’Ovo y Via Caracciolo Mi último día comenzó con una visita al Castel dell’Ovo, un castillo medieval ubicado en el puerto. Desde sus murallas, obtuve vistas impresionantes del Golfo de Nápoles y del Vesubio en la distancia. Este lugar histórico proporcionó una perspectiva diferente de la ciudad. Después, paseé por la elegante Via Caracciolo, bordeada de palmeras y con vistas panorámicas al mar. Me relajé en el Parco Virgiliano, un hermoso parque con vistas al golfo, donde la tranquilidad contrastaba con la energía vibrante de las calles del centro. Mi experiencia en Nápoles culminó con una última cena en el Lungomare, disfrutando de frutos del mar frescos y sabores mediterráneos en un restaurante frente al mar. La brisa salada, el sonido de las olas y los sabores auténticos crearon el escenario perfecto para despedirme de esta ciudad única. Mis tres días en Nápoles fueron una mezcla de historia, cultura y delicias gastronómicas. Cada rincón de la ciudad contaba una historia fascinante, y la autenticidad de Nápoles dejó una huella imborrable en mi corazón y mi paladar. Nápoles, una ciudad llena de historia, cultura y deliciosa gastronomía, ofrece una amplia variedad de actividades para disfrutar. Aquí tienes algunas sugerencias sobre qué hacer en Nápoles: Nápoles ofrece una experiencia única que combina historia, arte y la pasión de la vida italiana. Explorar sus calles y saborear su cocina son experiencias que te sumergirán en la autenticidad y la belleza de esta ciudad vibrante.

Florencia

Mi jornada en Florencia fue una inmersión fascinante en la rica historia, arte y cultura de esta ciudad italiana. Desde el momento en que puse un pie en las adoquinadas calles, me envolvió la magia de esta joya renacentista. Comencé mi día temprano, dirigiéndome directamente a la imponente Catedral de Santa María del Fiore, conocida como el Duomo. Su cúpula de terracota se alzaba majestuosa contra el cielo azul, creando un espectáculo impresionante. Subir los escalones hasta la cima me recompensó con vistas panorámicas de los tejados de la ciudad y los pintorescos paisajes toscanos. Desde allí, me dirigí a la Piazza della Signoria, donde el Palazzo Vecchio y las esculturas al aire libre capturaron mi atención. La plaza estaba viva con la energía de los visitantes y los lugareños que se mezclaban en este espacio histórico. Continué mi exploración por las estrechas calles, descubriendo pequeñas tiendas, cafés encantadores y sorprendentes obras de arte callejero. Cada esquina revelaba la historia impregnada en los muros y las plazas de la ciudad. Mi siguiente parada fue la Galería Uffizi, un tesoro inagotable de arte renacentista. Me sumergí en la obra maestra tras obra maestra, desde las deslumbrantes pinturas de Botticelli hasta las esculturas impresionantes de Miguel Ángel. La galería era un testimonio de la creatividad humana a lo largo de los siglos. El río Arno y el icónico Ponte Vecchio fueron el siguiente escenario de mi visita. Crucé el puente medieval, admirando las coloridas tiendas de joyería que se alineaban a ambos lados. La escena era pintoresca, y el río fluía tranquilo debajo, añadiendo un toque de serenidad a mi día. Decidí hacer una pausa en el Mercato Centrale, donde los aromas tentadores de productos frescos y especialidades toscanas llenaron el aire. Probé algunos quesos locales y me sumergí en la autenticidad del mercado, disfrutando de la vitalidad del lugar. El día culminó con una cena en un encantador ristorante, donde saboreé auténticos platos toscanos acompañados de un buen vino local. La experiencia gastronómica fue la guinda del pastel para un día lleno de descubrimientos y maravillas. Florencia, con su arquitectura impresionante, su arte incomparable y su atmósfera única, dejó una marca imborrable en mi memoria. Cada rincón de la ciudad contaba una historia, y mi visita fue más que un viaje; fue un encuentro con la belleza atemporal de la cultura italiana. Florencia, la capital de la región de la Toscana en Italia, es conocida por su impresionante patrimonio artístico, arquitectónico y cultural. Aquí tienes algunas sugerencias sobre qué hacer en Florencia: Florencia es una ciudad que respira arte y cultura en cada esquina. Cada lugar tiene algo único que ofrecer, ya sea una obra maestra renacentista, un paisaje urbano fascinante o la auténtica vida toscana.

Cannes

Mi día en Cannes fue una experiencia de lujo y encanto en la famosa Riviera Francesa. Mi primera parada fue la impresionante Croisette, una avenida frente al mar conocida por sus elegantes boutiques y hoteles de lujo. Decidí dar un paseo relajado para disfrutar de las vistas panorámicas del Mediterráneo, mientras palmeras me saludaban a lo largo del camino. La ciudad estaba viva con la elegancia y la energía del Festival de Cine de Cannes, que se celebró en mayo. Aunque no estaba en pleno festival, todavía podía sentir la influencia cinematográfica en el aire. Los icónicos escalones del Palais des Festivals et des Congrès recordaban los momentos de glamour y celebridad que han pasado por la ciudad. Después de explorar la Croisette, me aventuré hacia el casco antiguo de Cannes, conocido como Le Suquet. Las estrechas calles empedradas y las encantadoras casas coloridas crearon un ambiente encantador y pintoresco. Subí hasta la cima de la colina hacia la iglesia de Notre-Dame de l’Espérance, desde donde se obtenía una vista panorámica de la ciudad y la bahía de Cannes. La comida fue otra delicia en mi visita. Opté por probar algunos platillos locales en los bistrós y cafés a lo largo de las calles adoquinadas. Los sabores mediterráneos de pescados frescos, aceitunas y hierbas locales añadieron un toque delicioso a mi día. Por la tarde, me dirigí a las playas de arena fina que hacen de Cannes un destino de ensueño. Me relajé bajo el sol y disfruté de la brisa marina, mientras observaba los yates de lujo que decoraban el horizonte. El glamour y la sofisticación de Cannes eran palpables en cada rincón. La jornada culminó con una cena en uno de los restaurantes frente al mar, donde disfruté de una deliciosa comida mientras el sol se ponía lentamente en el horizonte. La mezcla de colores cálidos en el cielo creó un espectáculo visual impresionante que complementó a la perfección el ambiente exclusivo de Cannes. Mi visita a Cannes fue una experiencia que combinó la elegancia, la historia y la belleza natural de la Riviera Francesa. Desde la Croisette hasta las callejuelas encantadoras de Le Suquet, cada rincón de Cannes dejó una impresión duradera y una sensación de haber experimentado lo mejor de la vida en la costa francesa. Cannes, famosa por su Festival de Cine y su estilo de vida lujoso en la Riviera Francesa, ofrece una variedad de actividades y lugares para explorar. Aquí hay algunas sugerencias sobre qué hacer en Cannes: Ya sea que estés interesado en el glamour de los festivales de cine, la relajación en la playa, la exploración cultural o la vida nocturna, Cannes tiene algo para todos los gustos.

Marsella

Mi primer viaje en interrail comienza en Aix-en-Provence, esa ciudad que parece un poema de piedra y sol, donde cada rincón invita a detenerse y disfrutar del momento. Con mi mochila al hombro y el corazón palpitando de emoción, tomé el tren en dirección a Marsella, sabiendo que era el verdadero inicio de una aventura inolvidable. Marsella me recibió con el bullicio característico de una ciudad portuaria vibrante y llena de vida. Me instalé en el hostel Vertigo, un lugar con encanto bohemio que me dio una cálida bienvenida. Allí, compartí habitación con viajeros de todas partes del mundo, y sus relatos me llenaron de inspiración para seguir explorando. Comencé mi recorrido por el puerto viejo, el Vieux Port, donde los barcos oscilaban suavemente y las gaviotas volaban en círculos, casi como si estuvieran pintando el cielo. Caminé por la Fontaine de la Place Thiars, con sus cafés y terrazas animadas, llenas de risas y conversaciones en mil idiomas. Allí me detuve para disfrutar de un café mientras observaba a la gente pasar, cada uno con su propia historia. Más tarde, emprendí la subida hasta la basilique Notre-Dame de la Garde, un esfuerzo que valió cada paso. La colina parecía eterna, pero cuanto más avanzaba, más impresionante se volvía la vista. Al llegar a la cima, me quedé sin palabras. Desde allí, Marsella se extendía como un mosaico de techos rojos, el azul profundo del Mediterráneo y los barcos entrando y saliendo del puerto. Dentro de la basílica, la atmósfera era solemne y cargada de historia; las maquetas de barcos colgando del techo me recordaban el vínculo eterno de la ciudad con el mar. Al caer la tarde, con el sol pintando el horizonte de tonos cálidos, regresé al hostel con las piernas cansadas pero el alma ligera. Marsella me había mostrado su esencia: una mezcla de tradición, modernidad y energía que nunca se detiene.

Essaouira

Había una mezcla de emoción y anticipación en el aire mientras Toni, Myriam e Ira se preparaban para su viaje a Essaouira, la pintoresca ciudad costera de Marruecos. El sonido de las olas rompiendo en la playa y la brisa salada daban la bienvenida a este destino lleno de encanto. La mañana comenzó con una exploración del animado zoco de Essaouira, donde los colores vibrantes de las alfombras, las especias y las artesanías capturaron la atención del trío. Ira, apasionada por la fotografía, no pudo resistirse a capturar la esencia del mercado mientras Toni y Myriam se dejaban envolver por la experiencia sensorial única. Después de sumergirse en la cultura local, decidieron dirigirse al puerto pesquero, donde los barcos azules y blancos balanceándose suavemente en el oleaje crearon un paisaje inolvidable. Toni, siempre curioso por la historia, se sumergió en las historias de pescadores locales que compartían sus experiencias entre risas y cuentos fascinantes. La tarde los llevó a las murallas de la Medina, desde donde disfrutaron de vistas panorámicas del Atlántico y del encantador laberinto de calles estrechas de Essaouira. Myriam, amante de la música, quedó cautivada por el sonido de los músicos callejeros que llenaban el aire con melodías marroquíes tradicionales. Decidieron cenar en un restaurante junto al mar, donde disfrutaron de platos típicos de la región, como el cuscús y el pescado fresco a la parrilla. Las risas, las historias compartidas y la deliciosa comida crearon recuerdos duraderos. La noche cayó sobre Essaouira, iluminando las calles con una luz suave y cálida. Juntos, Toni, Myriam e Ira pasearon por las murallas iluminadas, compartiendo la magia de Essaouira bajo las estrellas. La visita a Essaouira se convirtió en una experiencia única y enriquecedora para Toni, Myriam e Ira, una jornada llena de descubrimientos, conexión con la cultura local y, sobre todo, la creación de vínculos inolvidables.

Taghazout

El sol se asomaba en el horizonte mientras llegábamos a Taghazout, un pequeño pueblo costero en Marruecos. La brisa salada y el sonido constante de las olas nos daban la bienvenida a este paraíso surfista. Nuestra aventura estaba a punto de comenzar, y el destino era el Kekai Surf House, propiedad de mi amigo Adria. El Kekai Surf House se erguía en la colina con vistas al océano, pintado con colores vivos y decorado con toques de estilo marroquí. Adria, apasionado por el surf y conocedor de los secretos de la región, nos recibió con una cálida sonrisa y una energía contagiosa. Después de dejar nuestras cosas en las acogedoras habitaciones con vista al mar, nos dirigimos a la terraza para disfrutar de un desayuno casero. La mañana siguiente, con nuestras tablas de surf bajo el brazo, nos unimos a Adria para explorar las olas de la bahía. La playa de Taghazout estaba impregnada de una atmósfera animada, con surfistas de todos los niveles disfrutando de las olas consistentes. Adria nos ofreció consejos expertos y compartió historias de surf mientras nos aventurábamos en el Atlántico. Después de una mañana emocionante en el agua, regresamos al Kekai Surf House para relajarnos en la terraza. El aroma de la cocina marroquí flotaba en el aire, y pronto estábamos deleitándonos con tajines y couscous preparados por el talentoso chef del lugar. La tarde se deslizó en una combinación de risas, siestas bajo el sol y charlas sobre las mejores olas del día. Adria, siempre entusiasta, nos llevó a explorar los callejones de Taghazout, donde descubrimos tiendas locales, arte callejero y la auténtica vida del pueblo pesquero. La noche cayó, y Adria nos llevó a disfrutar de la escena nocturna local. Nos sumergimos en la música en vivo, probamos deliciosos dulces marroquíes y compartimos historias alrededor de una fogata en la playa. Nuestra aventura en el Kekai Surf House de Adria fue mucho más que una escapada de surf. Fue un viaje lleno de amistad, risas, descubrimientos y la verdadera esencia de la vida en la costa de Marruecos. Cada ola que montamos, cada comida que compartimos y cada rincón que exploramos se convirtieron en recuerdos imborrables de nuestro tiempo en Taghazout.

Barcelona

Barcelona es una ciudad vibrante y llena de vida, con una rica cultura, impresionante arquitectura y una escena gastronómica diversa. Aquí tienes algunas sugerencias sobre qué hacer, qué comer y qué visitar en Barcelona: ¿Qué Hacer? ¿Qué Comer? ¿Qué Visitar? Estas son solo algunas ideas para explorar Barcelona. La ciudad tiene algo para todos, ya sea que estés interesado en historia, arquitectura, gastronomía o simplemente disfrutar de la vida urbana y la playa.

Tailandia

Tailandia es un país fascinante con una rica historia, hermosos paisajes naturales, una cultura vibrante y una deliciosa comida. Aquí tienes algunas sugerencias sobre qué visitar en Tailandia: Bangkok: Explora el Gran Palacio y el Templo del Buda Esmeralda. Da un paseo en barco por los canales de Bangkok, conocidos como “klongs”. Visita el animado mercado flotante de Damnoen Saduak. Chiang Mai: Explora el Templo de Doi Suthep, situado en una montaña con impresionantes vistas de la ciudad. Participa en la experiencia de elefantes ética en uno de los santuarios de elefantes. Pasea por el casco antiguo de Chiang Mai y visita el mercado nocturno. Ayutthaya: Descubre las antiguas ruinas de Ayutthaya, la antigua capital de Tailandia. Visita el Wat Mahathat para ver la cabeza de Buda entre las raíces de un árbol. Phuket: Relájate en las hermosas playas de Patong, Karon o Kata. Explora el casco antiguo de Phuket, con su arquitectura colonial. Krabi: Visita Railay Beach, famosa por sus formaciones rocosas impresionantes. Haz una excursión a las islas Phi Phi para disfrutar de aguas cristalinas y playas espectaculares. Islas del Golfo: Explora Koh Samui, conocida por sus playas de arena blanca y cocoteros. Descubre la belleza submarina buceando en las islas Koh Tao y Koh Nang Yuan. Parque Nacional de Khao Sok: Sumérgete en la exuberante selva tropical y disfruta de actividades como el senderismo y el kayak en el lago Cheow Lan. Sukhothai: Visita el Parque Histórico de Sukhothai, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Pai: Disfruta de la serenidad de Pai, un pueblo en el norte de Tailandia conocido por sus paisajes montañosos y relajada atmósfera. Mercados y comida: Explora los mercados locales para experimentar la auténtica vida tailandesa. Prueba la variedad de platos tailandeses, como pad thai, tom yum, y curry verde. Estas son solo algunas de las muchas opciones que Tailandia tiene para ofrecer. La diversidad del país proporciona experiencias para todo tipo de viajeros, desde aventureros hasta aquellos que buscan relajarse en hermosas playas.

Phuket

Phuket es una isla en el sur de Tailandia, conocida por sus playas impresionantes, vida nocturna vibrante y rica cultura. Aquí te doy un itinerario general para un viaje a Phuket: Día 1: Llegada a Phuket Llega al Aeropuerto Internacional de Phuket y trasládate a tu alojamiento. Tómate el tiempo para relajarte y aclimatarte al entorno. Día 2: Playa de Patong Visita la famosa playa de Patong, conocida por su arena suave y aguas claras. Explora la calle Bangla, llena de bares, restaurantes y vida nocturna. Disfruta de deportes acuáticos como el paracaidismo acuático o el jet ski. Día 3: Islas Phi Phi Únete a una excursión de un día a las Islas Phi Phi, que incluyen Phi Phi Don y Phi Phi Leh. Explora la increíble belleza natural, como la bahía Maya, famosa por la película “The Beach”. Día 4: Templo Wat Chalong y Mercado Nocturno Visita el Templo Wat Chalong, uno de los templos más importantes de Phuket. Pasea por el Mercado Nocturno de Phuket, donde puedes probar comida local y comprar recuerdos. Día 5: Excursión a la Bahía de Phang Nga Únete a una excursión a la Bahía de Phang Nga, hogar de las famosas formaciones rocosas como la isla James Bond. Realiza kayak en las cuevas marinas y disfruta de la impresionante belleza natural. Día 6: Playa Karon y Mirador de Karon Visita la tranquila playa de Karon para relajarte. Dirígete al Mirador de Karon para disfrutar de una vista panorámica de la isla. Día 7: Día de Spa y Relax Dedica un día completo al descanso y la relajación en uno de los lujosos spas de la isla. Disfruta de tratamientos tradicionales tailandeses para rejuvenecer cuerpo y mente. Día 8: Descanso y Actividades Adicionales Disfruta de un día libre para explorar lugares que puedas haber pasado por alto. Participa en actividades adicionales como clases de cocina tailandesa, buceo o snorkel. Este itinerario es flexible y puede ajustarse según tus preferencias. Phuket ofrece una amplia gama de actividades y lugares para explorar, por lo que puedes personalizar tu viaje según tus intereses. ¡Espero que disfrutes de tu viaje a Phuket!

Ao Nang

Ao Nang es una localidad costera en la provincia de Krabi, en el sur de Tailandia, conocida por sus impresionantes paisajes, playas hermosas y como punto de partida para explorar las islas circundantes. Aquí hay algunas sugerencias sobre qué hacer en Ao Nang: 1. Playas: 2. Excursiones en Barco: 3. Escalada en Roca: 4. Visita al Templo Tiger Cave: 5. Spa y Masajes: 6. Excursiones en Kayak: 7. Vida Nocturna: 8. Monkey Trail a Railay: 9. Compras en Ao Nang Walking Street: 10. Clases de Cocina Tailandesa: 11. Buceo y Snorkel: 12. Excursión a Hot Springs: 13. Paseo en Longtail Boat: 14. Visitas a Parques Nacionales: 15. Sunset at Ao Nang Viewpoint: Ao Nang ofrece una amplia gama de actividades para todos los gustos, ya sea que prefieras la aventura, la relajación en la playa o la exploración de la belleza natural. ¡Espero que tengas un tiempo maravilloso en esta encantadora parte de Tailandia! Aterrizamos en Ao Nang en un barquito que nos trae desde Railay. Nos alojamos la primera noche en la famosa cadena de hostel Slumber Party! Hostal en que solo puedes acceder si tienes intención de fiesta hehehe, de modo que lo escogemos sin lugar a duda. Con su marchas fiesteras, cualquier dia es bueno para tomar y salir. Al dia siguiente hacemos una escapada en kayak con la peña del hostel. Nos cambiamos de hostel y nos alojamos justamente encima de la fiesta, en Balcony Party Hostel!! Alli desde las 7pm ya te ponen la musica a todo trapo hasta las 2am. Asi que no te queda otra pq no se puede dormir a esa hora en el hostel de lo fuerte que esta la musica. Entonces, ahi conozco a mi nueva amiga brasileña Giselle de Sao Paolo. Pedimos que nos pongan una canción de fogo y un paparazzi se nos pone a grabar pensando que estábamos de luna de miel hahahaha, llevábamos 5 minutos que nos habiamos conocido lol. La mujer nos envia el video despues de grabarnos infragantis. Una sunset mas y ya planificamos lo que seria nuestra ultima etapa en Tailandia.

Scroll al inicio