Europa

Bari

Mi día en Bari comenzó con la emoción de explorar esta ciudad portuaria italiana a través de un “free tour” que prometía descubrir los encantos menos conocidos pero fascinantes de Bari. Acompañados por un guía apasionado, nos sumergimos en la riqueza histórica y cultural que esta ciudad del sur de Italia tenía para ofrecer. Hora 1: La Ciudad Vieja y la Basílica de San Nicolás El punto de inicio fue la Ciudad Vieja, un laberinto de estrechas calles empedradas y edificios con tonos cálidos. Nuestro guía compartió historias cautivadoras sobre la rica historia de Bari mientras caminábamos hacia la Basílica de San Nicolás. Esta iglesia, con sus intrincados frescos y la tumba de San Nicolás, nos transportó a siglos pasados. Hora 2: La Catedral de Bari y la Piazza del Ferrarese Continuamos hacia la Catedral de Bari, un impresionante ejemplo de arquitectura románica. Exploramos el interior, admirando las obras de arte y la atmósfera sagrada que impregnaba el lugar. Luego, nos dirigimos a la Piazza del Ferrarese, una animada plaza donde nos detuvimos para disfrutar de un espresso en un café local. Hora 3: El Castillo Suevo Siguiendo nuestro recorrido, llegamos al imponente Castillo Suevo, que domina el paisaje costero de Bari. Nuestro guía compartió detalles sobre la historia militar del castillo y su papel en la defensa de la ciudad a lo largo de los siglos. Hora 4: Las Murallas de la Ciudad y el Paseo Marítimo Caminamos por las antiguas murallas de la ciudad, disfrutando de las vistas panorámicas del mar Adriático. El paseo marítimo nos llevó a través de la brisa marina, con barcos de pesca y embarcaciones de colores creando un telón de fondo pintoresco. Hora 5: La Basilica di San Sabino y Orecchiette al Fresco Visitamos la Basilica di San Sabino, otra joya arquitectónica que alberga tesoros artísticos. Después, nos dirigimos a un mercado local, donde probamos orecchiette, una pasta típica de la región, preparada al aire libre por amables lugareñas. Hora 6: Despedida en el Lungomare Nazario Sauro Nuestro recorrido culminó en el Lungomare Nazario Sauro, el paseo marítimo de Bari. Allí, el sol se ponía sobre el Adriático, creando una escena impresionante. El guía nos ofreció recomendaciones finales y nos despedimos con la promesa de explorar más de Bari por nuestra cuenta. La experiencia del free tour en Bari no solo nos permitió descubrir los lugares más emblemáticos, sino también conocer la auténtica vida de la ciudad y apreciar la hospitalidad de sus habitantes. Bari se reveló como una joya llena de historia, cultura y autenticidad.

Mesina

La última etapa de nuestra travesía por Sicilia fue una breve pero vibrante parada en el puerto de Mesina, antes de emprender el viaje nocturno en autobús hacia Bari. Aunque nuestro tiempo fue limitado, aprovechamos cada momento para sumergirnos en la atmósfera única de esta ciudad portuaria. Hora 1: Explorando el Centro Histórico de Mesina Al llegar al puerto de Mesina, decidimos explorar el centro histórico de la ciudad. Caminamos por las calles adoquinadas, admirando la arquitectura barroca y la histórica Piazza del Duomo, donde se encuentra la Catedral de Mesina. La Fontana di Orione y el Campanario del Reloj añadieron encanto a nuestra experiencia. Hora 2: Mirador de la Fortaleza de Sant’Elia Para obtener vistas panorámicas del estrecho de Mesina y los paisajes circundantes, subimos a la Fortaleza de Sant’Elia. Desde este mirador, disfrutamos de la brisa marina y observamos los barcos que entraban y salían del puerto. Hora 3: Paseo por el Lungomare Decidimos relajarnos en el Lungomare, el paseo marítimo de Mesina. Este fue el lugar perfecto para disfrutar de la vista del mar y del horizonte mientras compartíamos algunas delicias locales, como arancini y cannoli, de un puesto cercano. Hora 4: Últimos Momentos en Mesina Con el tiempo justo, paseamos por las animadas calles llenas de tiendas y cafés. La energía de la ciudad, combinada con la hospitalidad de los locales, dejó una impresión cálida y acogedora. Hora 5: Viaje Nocturno a Bari en Autobús Al llegar la noche, nos dirigimos al puerto para abordar nuestro autobús nocturno con destino a Bari. El viaje prometía ser una experiencia única, ya que recorreríamos la costa siciliana antes de cruzar al continente. Nos acomodamos en nuestros asientos con la emoción de lo que estaba por venir. Mientras nos alejábamos de Sicilia, llevábamos con nosotros los recuerdos de su belleza, cultura y la amabilidad de su gente. La travesía nocturna hacia Bari prometía ser un capítulo emocionante en nuestro viaje por Italia con el Interrail Pass.

Taormina

Una visita relámpago a Taormina, la joya de la costa este de Sicilia, puede ser una experiencia inolvidable. Aquí tienes un relato de cómo podría ser tu breve pero intensa estancia en esta encantadora ciudad: Hora 1: La Bienvenida en Corso Umberto Al llegar a Taormina, te encuentras inmediatamente inmerso en la atmósfera única de Corso Umberto, la principal calle peatonal. Rodeada de tiendas elegantes, boutiques y cafés encantadores, es el corazón vibrante de la ciudad. La arquitectura antigua y las flores en los balcones te dan la bienvenida mientras exploras este pintoresco paseo. Hora 2: Anfiteatro Griego de Taormina Tu próxima parada es el Anfiteatro Griego, una obra maestra histórica con vistas impresionantes al mar y al monte Etna. Incluso en una visita corta, caminar por las gradas y absorber la grandiosidad de este antiguo teatro es esencial. Puedes imaginarte las actuaciones de la antigüedad mientras disfrutas de una vista panorámica única. Hora 3: Jardines Públicos de Villa Comunale Aprovechando la cercanía, te diriges a los Jardines Públicos de Villa Comunale, un paraíso de serenidad con exuberantes jardines y terrazas con vistas al mar. Este es un lugar perfecto para relajarte, tomar fotos y disfrutar de la tranquilidad que contrasta con la bulliciosa Corso Umberto. Hora 4: Almuerzo en una Trattoria Local Para experimentar la auténtica cocina siciliana, te diriges a una trattoria local en las estrechas calles de Taormina. Prueba la pasta con salsa alla norma, una especialidad siciliana, y degusta algunos de los deliciosos vinos locales. Hora 5: Paseo por Via Teatro Greco Después del almuerzo, te aventuras por Via Teatro Greco, una calle que te lleva a descubrir pequeñas tiendas, artistas locales y más vistas encantadoras. Detente en alguna gelateria para saborear un helado siciliano y continuar explorando la autenticidad de Taormina. Hora 6: Plazoleta IX Aprile y Aperitivo con Vistas Tu día culmina en la Plazoleta IX Aprile, una encantadora plaza con vistas espectaculares al mar y al monte Etna. Aquí, te relajas con un aperitivo en una de las terrazas mientras el sol se pone sobre el horizonte. La mezcla de colores en el cielo crea un ambiente mágico que solo se experimenta en lugares tan especiales como Taormina. Hora 7: Despedida con Postre y Café Antes de partir, te das el gusto con un postre siciliano, como cannoli o cassata, acompañado de un espresso en una cafetería local. Es el toque dulce y perfecto para concluir tu fugaz pero memorable visita a Taormina. Aunque tu estancia fue breve, Taormina te ha dejado una impresión duradera de su belleza, historia y la calidez de su cultura.

Catania

Mi visita a Catania fue una experiencia cautivadora, donde la fusión de la rica historia, la arquitectura impresionante y la vibrante vida local crearon un ambiente único. Desde el momento en que llegué, quedé envuelto en la autenticidad y la energía de esta ciudad siciliana. Día 1: Explorando el Centro Histórico Comencé mi aventura en el corazón de Catania, su centro histórico. La Piazza del Duomo fue mi primer destino, donde la Catedral de Sant’Agata se alzaba majestuosa. El mercado de pescado al aire libre, La Pescheria, cercano, ofrecía una vista colorida y animada de la vida local. Probé algunos productos frescos y delicias sicilianas antes de dirigirme hacia el Anfiteatro Romano, un impresionante vestigio histórico. La tarde la pasé explorando las estrechas calles de Via Etnea, repletas de tiendas, cafés y boutiques. Mientras ascendía por la calle, me encontré con la Fontana dell’Elefante, un símbolo emblemático de la ciudad. La historia que rodea este elefante de lava negra añadió un encanto especial a mi exploración. Día 2: Viaje al Etna y Degustación de Vinos El segundo día, decidí aventurarme hacia el majestuoso Monte Etna, el volcán activo más grande de Europa. Un recorrido por sus laderas me brindó vistas impresionantes de la costa y la ciudad desde las alturas. La experiencia culminó con una degustación de vinos en una bodega local, donde caté vinos producidos en las faldas del Etna. De vuelta en Catania por la tarde, decidí sumergirme en la vida local. Me perdí en los callejones del mercado de la Fiera o della Pescheria, donde los vendedores ofrecían una variedad de productos frescos, desde frutas hasta quesos sicilianos. Día 3: Sabores Sicilianos y Atardecer en Aci Castello Mi último día lo dediqué a explorar la riqueza gastronómica de Catania. Probé especialidades locales como la pasta alla norma, la granita siciliana y, por supuesto, el cannolo. Por la tarde, me dirigí a Aci Castello, una encantadora localidad costera. Allí, visité el Castillo Normando, que se eleva sobre la costa rocosa con vistas impresionantes al mar y al Etna. Disfruté de un tranquilo atardecer mientras las olas golpeaban contra las antiguas murallas del castillo. La noche la pasé en la Piazza Teatro Massimo, rodeada de bares y restaurantes con terrazas al aire libre. El ambiente nocturno era animado, con música, risas y la calidez de la hospitalidad siciliana. Mi visita a Catania fue una combinación perfecta de historia, cultura, gastronomía y belleza natural. Cada rincón de la ciudad y sus alrededores contaba una historia, creando recuerdos que atesoraré para siempre.

Palermo

Mi visita a Palermo fue una explosión de sabores, cultura y momentos inolvidables. Desde el momento en que llegué, la gastronomía callejera de la ciudad se convirtió en una experiencia sensorial que despertó mis sentidos. Caminando por las animadas calles de Palermo, quedé cautivado por el aroma de las delicias que se cocinaban en cada esquina. Puestos de comida callejera ofrecían arancini rellenos de queso y ragú, panelle (croquetas de harina de garbanzo) y sfincione, una deliciosa pizza siciliana con cebolla y queso. En medio de este festín callejero, me encontré con mi amiga Lavinia. Nos saludamos con entusiasmo y decidimos explorar juntos los rincones más auténticos de Palermo. Lavinia, conduciendo su cochecito, me llevó por estrechas calles adoquinadas y bulliciosos mercados locales. En el mercado de Ballarò, nos sumergimos en la esencia vibrante de la vida siciliana. Lavinia me presentó a vendedores apasionados que ofrecían frutas frescas, pescado recién capturado y especias que perfumaban el aire. Probamos cannoli rellenos de ricotta y frutas confitadas, una auténtica delicia siciliana que fue el colofón perfecto a nuestro festín callejero. Después de degustar las delicias de Palermo, Lavinia me llevó a un lugar especial: un edificio aparentemente abandonado que albergaba una discoteca clandestina. Al entrar, nos encontramos con una escena increíble: luces parpadeantes, música vibrante y una mezcla ecléctica de personas disfrutando de la noche. La discoteca en el edificio abandonado tenía un ambiente único, con murales de arte urbano y una energía electrizante. Bailamos y disfrutamos de la música hasta altas horas de la madrugada, sumergiéndonos en la vida nocturna vibrante de Palermo. La combinación de la exquisita gastronomía callejera, la exploración de los alrededores de Palermo con Lavinia y la experiencia inolvidable en la discoteca clandestina hizo que mi visita a esta ciudad siciliana fuera única y memorable. Palermo no solo me cautivó con sus sabores, sino también con su autenticidad y la hospitalidad de sus habitantes. Palermo, la capital de Sicilia, es una ciudad rica en historia, cultura y gastronomía. Aquí tienes algunas sugerencias sobre qué hacer en Palermo: Palermo es una ciudad que combina historia, arte y sabores vibrantes, ofreciendo a los visitantes una experiencia auténtica y diversa.

Nápoles

Mis tres días en Nápoles fueron una emocionante odisea que mezcló la rica historia, la exquisita gastronomía y la autenticidad de esta ciudad italiana. Desde el primer momento que pisé sus calles, me sumergí en un viaje lleno de descubrimientos. Día 1: Explorando el Centro Histórico Mi aventura comenzó en el corazón histórico de Nápoles, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Recorrí las estrechas calles del centro, maravillándome con la arquitectura barroca, las iglesias ornamentadas y los vibrantes mercados. La Catedral de Nápoles y la Capilla Sansevero fueron puntos destacados, revelando la magnificencia artística y religiosa de la ciudad. Al caer la tarde, me dirigí a Spaccanapoli, una calle que divide el centro histórico en dos. Allí, probé auténticas pizzas napolitanas en una de las pizzerías clásicas, sumergiéndome en la esencia culinaria de la ciudad. Día 2: Excursión a Pompeya El segundo día me llevó a las antiguas ruinas de Pompeya, una ciudad romana congelada en el tiempo por la erupción del Vesubio en el año 79 d.C. Al explorar las calles empedradas, los templos y las casas, sentí una conexión tangible con la historia antigua. Las pinturas murales, los mosaicos y los restos arquitectónicos ofrecieron una visión única de la vida en la antigua Roma. De regreso en Nápoles por la tarde, disfruté de una cena en el animado barrio de Chiaia. Probé platos tradicionales napolitanos, como la pasta a la Genovese y la sfogliatella, en un ambiente acogedor que capturaba la calidez de la cultura local. Día 3: Una Vista desde Castel dell’Ovo y Via Caracciolo Mi último día comenzó con una visita al Castel dell’Ovo, un castillo medieval ubicado en el puerto. Desde sus murallas, obtuve vistas impresionantes del Golfo de Nápoles y del Vesubio en la distancia. Este lugar histórico proporcionó una perspectiva diferente de la ciudad. Después, paseé por la elegante Via Caracciolo, bordeada de palmeras y con vistas panorámicas al mar. Me relajé en el Parco Virgiliano, un hermoso parque con vistas al golfo, donde la tranquilidad contrastaba con la energía vibrante de las calles del centro. Mi experiencia en Nápoles culminó con una última cena en el Lungomare, disfrutando de frutos del mar frescos y sabores mediterráneos en un restaurante frente al mar. La brisa salada, el sonido de las olas y los sabores auténticos crearon el escenario perfecto para despedirme de esta ciudad única. Mis tres días en Nápoles fueron una mezcla de historia, cultura y delicias gastronómicas. Cada rincón de la ciudad contaba una historia fascinante, y la autenticidad de Nápoles dejó una huella imborrable en mi corazón y mi paladar. Nápoles, una ciudad llena de historia, cultura y deliciosa gastronomía, ofrece una amplia variedad de actividades para disfrutar. Aquí tienes algunas sugerencias sobre qué hacer en Nápoles: Nápoles ofrece una experiencia única que combina historia, arte y la pasión de la vida italiana. Explorar sus calles y saborear su cocina son experiencias que te sumergirán en la autenticidad y la belleza de esta ciudad vibrante.

Florencia

Mi jornada en Florencia fue una inmersión fascinante en la rica historia, arte y cultura de esta ciudad italiana. Desde el momento en que puse un pie en las adoquinadas calles, me envolvió la magia de esta joya renacentista. Comencé mi día temprano, dirigiéndome directamente a la imponente Catedral de Santa María del Fiore, conocida como el Duomo. Su cúpula de terracota se alzaba majestuosa contra el cielo azul, creando un espectáculo impresionante. Subir los escalones hasta la cima me recompensó con vistas panorámicas de los tejados de la ciudad y los pintorescos paisajes toscanos. Desde allí, me dirigí a la Piazza della Signoria, donde el Palazzo Vecchio y las esculturas al aire libre capturaron mi atención. La plaza estaba viva con la energía de los visitantes y los lugareños que se mezclaban en este espacio histórico. Continué mi exploración por las estrechas calles, descubriendo pequeñas tiendas, cafés encantadores y sorprendentes obras de arte callejero. Cada esquina revelaba la historia impregnada en los muros y las plazas de la ciudad. Mi siguiente parada fue la Galería Uffizi, un tesoro inagotable de arte renacentista. Me sumergí en la obra maestra tras obra maestra, desde las deslumbrantes pinturas de Botticelli hasta las esculturas impresionantes de Miguel Ángel. La galería era un testimonio de la creatividad humana a lo largo de los siglos. El río Arno y el icónico Ponte Vecchio fueron el siguiente escenario de mi visita. Crucé el puente medieval, admirando las coloridas tiendas de joyería que se alineaban a ambos lados. La escena era pintoresca, y el río fluía tranquilo debajo, añadiendo un toque de serenidad a mi día. Decidí hacer una pausa en el Mercato Centrale, donde los aromas tentadores de productos frescos y especialidades toscanas llenaron el aire. Probé algunos quesos locales y me sumergí en la autenticidad del mercado, disfrutando de la vitalidad del lugar. El día culminó con una cena en un encantador ristorante, donde saboreé auténticos platos toscanos acompañados de un buen vino local. La experiencia gastronómica fue la guinda del pastel para un día lleno de descubrimientos y maravillas. Florencia, con su arquitectura impresionante, su arte incomparable y su atmósfera única, dejó una marca imborrable en mi memoria. Cada rincón de la ciudad contaba una historia, y mi visita fue más que un viaje; fue un encuentro con la belleza atemporal de la cultura italiana. Florencia, la capital de la región de la Toscana en Italia, es conocida por su impresionante patrimonio artístico, arquitectónico y cultural. Aquí tienes algunas sugerencias sobre qué hacer en Florencia: Florencia es una ciudad que respira arte y cultura en cada esquina. Cada lugar tiene algo único que ofrecer, ya sea una obra maestra renacentista, un paisaje urbano fascinante o la auténtica vida toscana.

Cannes

Mi día en Cannes fue una experiencia de lujo y encanto en la famosa Riviera Francesa. Mi primera parada fue la impresionante Croisette, una avenida frente al mar conocida por sus elegantes boutiques y hoteles de lujo. Decidí dar un paseo relajado para disfrutar de las vistas panorámicas del Mediterráneo, mientras palmeras me saludaban a lo largo del camino. La ciudad estaba viva con la elegancia y la energía del Festival de Cine de Cannes, que se celebró en mayo. Aunque no estaba en pleno festival, todavía podía sentir la influencia cinematográfica en el aire. Los icónicos escalones del Palais des Festivals et des Congrès recordaban los momentos de glamour y celebridad que han pasado por la ciudad. Después de explorar la Croisette, me aventuré hacia el casco antiguo de Cannes, conocido como Le Suquet. Las estrechas calles empedradas y las encantadoras casas coloridas crearon un ambiente encantador y pintoresco. Subí hasta la cima de la colina hacia la iglesia de Notre-Dame de l’Espérance, desde donde se obtenía una vista panorámica de la ciudad y la bahía de Cannes. La comida fue otra delicia en mi visita. Opté por probar algunos platillos locales en los bistrós y cafés a lo largo de las calles adoquinadas. Los sabores mediterráneos de pescados frescos, aceitunas y hierbas locales añadieron un toque delicioso a mi día. Por la tarde, me dirigí a las playas de arena fina que hacen de Cannes un destino de ensueño. Me relajé bajo el sol y disfruté de la brisa marina, mientras observaba los yates de lujo que decoraban el horizonte. El glamour y la sofisticación de Cannes eran palpables en cada rincón. La jornada culminó con una cena en uno de los restaurantes frente al mar, donde disfruté de una deliciosa comida mientras el sol se ponía lentamente en el horizonte. La mezcla de colores cálidos en el cielo creó un espectáculo visual impresionante que complementó a la perfección el ambiente exclusivo de Cannes. Mi visita a Cannes fue una experiencia que combinó la elegancia, la historia y la belleza natural de la Riviera Francesa. Desde la Croisette hasta las callejuelas encantadoras de Le Suquet, cada rincón de Cannes dejó una impresión duradera y una sensación de haber experimentado lo mejor de la vida en la costa francesa. Cannes, famosa por su Festival de Cine y su estilo de vida lujoso en la Riviera Francesa, ofrece una variedad de actividades y lugares para explorar. Aquí hay algunas sugerencias sobre qué hacer en Cannes: Ya sea que estés interesado en el glamour de los festivales de cine, la relajación en la playa, la exploración cultural o la vida nocturna, Cannes tiene algo para todos los gustos.

Marsella

Mi primer viaje en interrail comienza en Aix-en-Provence, esa ciudad que parece un poema de piedra y sol, donde cada rincón invita a detenerse y disfrutar del momento. Con mi mochila al hombro y el corazón palpitando de emoción, tomé el tren en dirección a Marsella, sabiendo que era el verdadero inicio de una aventura inolvidable. Marsella me recibió con el bullicio característico de una ciudad portuaria vibrante y llena de vida. Me instalé en el hostel Vertigo, un lugar con encanto bohemio que me dio una cálida bienvenida. Allí, compartí habitación con viajeros de todas partes del mundo, y sus relatos me llenaron de inspiración para seguir explorando. Comencé mi recorrido por el puerto viejo, el Vieux Port, donde los barcos oscilaban suavemente y las gaviotas volaban en círculos, casi como si estuvieran pintando el cielo. Caminé por la Fontaine de la Place Thiars, con sus cafés y terrazas animadas, llenas de risas y conversaciones en mil idiomas. Allí me detuve para disfrutar de un café mientras observaba a la gente pasar, cada uno con su propia historia. Más tarde, emprendí la subida hasta la basilique Notre-Dame de la Garde, un esfuerzo que valió cada paso. La colina parecía eterna, pero cuanto más avanzaba, más impresionante se volvía la vista. Al llegar a la cima, me quedé sin palabras. Desde allí, Marsella se extendía como un mosaico de techos rojos, el azul profundo del Mediterráneo y los barcos entrando y saliendo del puerto. Dentro de la basílica, la atmósfera era solemne y cargada de historia; las maquetas de barcos colgando del techo me recordaban el vínculo eterno de la ciudad con el mar. Al caer la tarde, con el sol pintando el horizonte de tonos cálidos, regresé al hostel con las piernas cansadas pero el alma ligera. Marsella me había mostrado su esencia: una mezcla de tradición, modernidad y energía que nunca se detiene.

Barcelona

Barcelona es una ciudad vibrante y llena de vida, con una rica cultura, impresionante arquitectura y una escena gastronómica diversa. Aquí tienes algunas sugerencias sobre qué hacer, qué comer y qué visitar en Barcelona: ¿Qué Hacer? ¿Qué Comer? ¿Qué Visitar? Estas son solo algunas ideas para explorar Barcelona. La ciudad tiene algo para todos, ya sea que estés interesado en historia, arquitectura, gastronomía o simplemente disfrutar de la vida urbana y la playa.

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