Asia

Agra

Nuestra aventura en Agra comenzó con la llegada a esta ciudad histórica de la India, famosa por albergar una de las Siete Maravillas del Mundo. Después de instalarnos en un hotel acogedor, nos dirigimos a explorar los alrededores, sintiendo la atmósfera única que rodea a este lugar lleno de historia y cultura. El primer día lo dedicamos por completo al Taj Mahal. Madrugamos para experimentar su magnificencia al amanecer, cuando la suave luz del sol iluminaba el mármol blanco, creando un espectáculo visual impresionante. La belleza imponente de este monumento emblemático nos dejó sin palabras. Fue un momento mágico que Toni Luque capturó con su habilidad fotográfica, inmortalizando la majestuosidad del Taj Mahal desde todos los ángulos posibles. El segundo día lo dedicamos a explorar el Fuerte de Agra, una fortaleza histórica que nos transportó a la época del Imperio Mogol. Caminamos por sus intrincados pasillos, admirando la arquitectura impresionante y disfrutando de vistas panorámicas del Taj Mahal desde diferentes perspectivas. La riqueza histórica del lugar y las historias que encierra nos hicieron apreciar aún más la herencia cultural de la India. Por la tarde, visitamos Mehtab Bagh, un jardín ubicado frente al Taj Mahal, donde disfrutamos de una vista espectacular del monumento bajo la luz de la luna. Fue un momento de tranquilidad y reflexión, perfectamente capturado por Toni Luque. Nuestra última noche en Agra la dedicamos a explorar los bulliciosos mercados locales, donde nos sumergimos en la vida cotidiana de la ciudad. Desde artesanías tradicionales hasta sabores locales, cada rincón del mercado nos ofreció una experiencia auténtica. Agra, con su riqueza histórica, su cultura vibrante y su gente amable, nos dejó una huella imborrable. Esta aventura, compartida con Toni Luque, fue una exploración llena de descubrimientos y momentos inolvidables que siempre recordaremos con cariño.

Nueva Delhi

Nuestra aventura en Nueva Delhi comenzó con la llegada a esta bulliciosa capital de la India. Después de instalarnos en un hotel en el corazón de la ciudad, nos lanzamos a las caóticas calles para sentir la energía vibrante y diversa que define a esta metrópolis. El primer día lo dedicamos a explorar el Templo Akshardham, una maravilla arquitectónica y espiritual que nos dejó sin palabras. Los intrincados detalles y esculturas del templo, combinados con la serenidad del lugar, contrastaban con el bullicio urbano que lo rodeaba. Fue una experiencia que nos permitió conectar con la espiritualidad en medio del ajetreo de la ciudad. El segundo día nos adentramos en la Vieja Delhi, un lugar donde el caos y la vitalidad se entrelazan de manera asombrosa. Caminamos por las estrechas callejuelas, explorando el Fuerte Rojo y la mezquita Jama Masjid, dos lugares llenos de historia y cultura. La riqueza arquitectónica y la diversidad de colores y sonidos nos sumergieron en el corazón de la India más auténtica. Por la tarde, visitamos Raj Ghat, el memorial de Mahatma Gandhi, y el majestuoso Humayun’s Tomb, donde reflexionamos sobre la importancia cultural y política de este país. La solemnidad de estos lugares nos dejó una profunda impresión. Nuestra última noche en Nueva Delhi la dedicamos a una cena especial en un restaurante local, donde disfrutamos de la gastronomía del norte de la India. Fue el cierre perfecto para una experiencia intensa y enriquecedora. Nueva Delhi, con su caos organizado, su riqueza histórica y su diversidad espiritual, nos ofreció una exploración única que quedará grabada en nuestra memoria. Las imágenes capturadas durante estos dos días se convirtieron en recuerdos visuales inolvidables de nuestro viaje.     Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.

Goa

Nuestro viaje en tren desde Hampi a Goa comenzó con una mezcla de emoción y curiosidad. Mientras el tren avanzaba, disfrutamos del pintoresco paisaje que cambiaba desde los campos verdes de Karnataka hasta los pequeños pueblos que atravesábamos. Fue un trayecto lleno de diversidad y belleza, que nos preparó para lo que nos esperaba en Goa. Al llegar a Goa, nos sumergimos de inmediato en la atmósfera única de esta región costera. Nuestra primera parada fue Panaji, la capital de Goa, donde exploramos sus calles llenas de arquitectura colonial y un ambiente relajado que contrastaba con el bullicio de otras ciudades de India. Caminamos por sus callejones, admirando las fachadas coloridas y los detalles que reflejaban la herencia portuguesa de la ciudad. El segundo día lo dedicamos a las famosas playas de Goa. Desde Anjuna hasta Baga, disfrutamos del sol, la arena dorada y las aguas cristalinas del Mar Arábigo. Fue un día de relajación y diversión, donde nos dejamos llevar por el ritmo tranquilo de la vida playera. Por la tarde, exploramos la Vieja Goa, un lugar lleno de historia y espiritualidad. Visitamos la Basílica del Bom Jesús y la Catedral de Santa Catalina, dos joyas arquitectónicas que nos transportaron a la época colonial. La majestuosidad de estos templos y la serenidad del entorno nos dejaron profundamente impresionados. Nuestra última noche en Goa la dedicamos a una fiesta en la playa, donde experimentamos la animada vida nocturna de esta región. Fue una despedida llena de energía y alegría, rodeados de música, baile y la brisa del mar. Goa, con su ambiente relajado, sus playas impresionantes y su rica herencia cultural, nos ofreció una experiencia completamente diferente al resto de India. Este viaje, compartido con Toni Luque y mi amiga india, se convirtió en una aventura inolvidable llena de diversidad, historia y momentos únicos.   Desde Hospet cogemos un tren hacia GOA.    

Trincomalee

Aventura en Trincomalee, Sri Lanka Día 1: Llegada a Trincomalee Mi aventura en Trincomalee comenzó con la llegada a esta ciudad costera de Sri Lanka. Después de instalarme en un acogedor alojamiento cerca de la playa, me sumergí en la brisa marina y en la atmósfera relajada de la ciudad. Día 2: Playa Uppuveli y Snorkel en Pigeon Island Exploré la hermosa playa de Uppuveli, con su arena dorada y aguas cristalinas. Luego, embarqué en una emocionante excursión de snorkel a Pigeon Island, donde pude admirar la increíble diversidad de vida marina y los coloridos arrecifes de coral. Día 3: Templo Koneswaram y Fuerte Frederick Visité el histórico Templo Koneswaram, ubicado en un promontorio con vistas panorámicas al océano. Luego, exploré el cercano Fuerte Frederick, que ofrece una fascinante mezcla de historia y vistas impresionantes de la ciudad y el puerto. Día 4: Excursión a Nilaveli y Día de Relax en la Playa Realicé una excursión a Nilaveli, otra hermosa playa cerca de Trincomalee. Pasé el día relajándome bajo el sol, disfrutando de la tranquilidad de la playa y sumergiéndome en las aguas serenas del océano Índico. Día 5: Observación de Ballenas en la Bahía de Trincomalee Me uní a una emocionante expedición de observación de ballenas en la Bahía de Trincomalee. Fue una experiencia inolvidable avistar ballenas y delfines en su entorno natural, mientras Toni Luque capturaba la emoción del momento con su cámara. Día 6: Exploración de Hot Springs y Relax en Kanniya Exploré las famosas fuentes termales de Kanniya, conocidas por sus propiedades curativas. Después de sumergirme en las aguas termales, pasé el resto del día explorando los alrededores y disfrutando de la serenidad del lugar. Día 7: Despedida de Trincomalee con una Cena en la Playa Mi última noche la dediqué a despedirme de Trincomalee con una cena en la playa. Reflexioné sobre los días llenos de aventuras, playas idílicas y experiencias culturales únicas que esta ciudad costera me brindó. Trincomalee, con sus playas prístinas, historia rica y oportunidades para aventuras marinas, se convirtió en un destino inolvidable en mi viaje por Sri Lanka. La diversidad de experiencias, desde la exploración cultural hasta la relajación en las playas, hizo que mi aventura en Trincomalee fuera única y enriquecedora.

Colombo

Primer Día en Sri Lanka: Llegada a Colombo y Cambio de Planes por Lluvias Torrenciales Hora del Mediodía: Llegada al Aeropuerto Internacional de Bandaranaike Nuestro primer día en Sri Lanka comenzó con la llegada al Aeropuerto Internacional de Bandaranaike en Colombo. Nos recibió la cálida hospitalidad de Sri Lanka y nos preparamos para una emocionante aventura, a pesar de los cambios de planes debido a las lluvias torrenciales en la India. Tarde: Reorganización del Itinerario y Exploración de Colombo Dada la situación climática en la India, decidimos reorganizar nuestro itinerario y pasar más tiempo en Sri Lanka. Después de discutir las opciones disponibles, decidimos comenzar nuestra exploración por Colombo. Toni Luque capturó los momentos de planificación y las primeras impresiones del cambio de planes. Atardecer: Paseo por el Galle Face Green En la tarde, nos dirigimos al icónico Galle Face Green, un paseo frente al mar en Colombo. A pesar de las nubes, disfrutamos de un hermoso atardecer mientras observábamos a los lugareños y turistas disfrutar de actividades recreativas. Las imágenes de Toni Luque reflejaron la belleza tranquila del lugar. Noche: Cena en el Mercado Nocturno de Colombo Exploramos el vibrante mercado nocturno de Colombo, donde nos sumergimos en la variedad de sabores y aromas de la cocina local. Probamos delicias callejeras y experimentamos la animada atmósfera nocturna de la ciudad. Toni Luque capturó la vitalidad y colorido del mercado. Noche: Descanso y Preparación para la Aventura Después de una cena deliciosa, nos retiramos a nuestro alojamiento para descansar y prepararnos para la emocionante aventura que nos esperaba en Sri Lanka. Reflexionamos sobre los cambios de planes y estábamos emocionados por explorar este hermoso país. Este primer día en Sri Lanka, aunque marcado por cambios de planes, resultó ser una experiencia única. Colombo, con su fusión de lo moderno y lo tradicional, nos recibió con los brazos abiertos, y estábamos ansiosos por descubrir más de la belleza y la cultura de Sri Lanka en los días siguientes. Aterrizamos en Colombo desde Chennai (India). Donde tambien podriamos viajar a las Maldivas, pero en este caso nos quedamos en Sri Lanka. En el vuelo conocemos a Jose (valenciano) el cual se une al grupo y viajamos durante 10 dias juntos. Recorremos la parte historica de la ciudad: Dutch Hospital (buenos restaurantes y shopping), comemos en el The t-Lounge by Dilmah

Hampi

Nuestra aventura en Hampi, la ciudad histórica de Karnataka, India, comenzó con nuestra llegada a este lugar lleno de espiritualidad y misterio. Después de instalarnos en un alojamiento cercano, nos sumergimos en el ambiente antiguo que envuelve a Hampi, sintiendo que estábamos pisando un lugar donde el tiempo se había detenido. El primer día lo dedicamos a explorar el Grupo de Monumentos de Hampi, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Entre las imponentes ruinas, destacaron el Virupaksha Temple, un lugar sagrado lleno de devoción, y los Elephant Stables, que nos transportaron a la grandeza del antiguo imperio Vijayanagara. También visitamos la Queen’s Bath, una estructura que reflejaba el lujo y la sofisticación de la época. La grandiosidad arquitectónica y la atmósfera serena de estos lugares nos dejaron sin palabras. El segundo día lo dedicamos a una excursión a los Templos de Achyutaraya y Hemakuta. Los intrincados relieves y la ubicación estratégica en la colina de Hemakuta nos ofrecieron vistas panorámicas de Hampi que eran simplemente impresionantes. Desde allí, pudimos apreciar la inmensidad del paisaje, con sus templos dispersos y las formaciones rocosas que parecían desafiar la gravedad. Por la tarde, exploramos el Vittala Temple, famoso por su carro de piedra, una obra maestra de la arquitectura que nos dejó maravillados. La devoción palpable en estos templos sagrados y la belleza de sus detalles nos hicieron sentir conectados con la historia y la espiritualidad de este lugar. Nuestra última tarde en Hampi la dedicamos a una puesta de sol a orillas del río Tungabhadra. Fue un momento de reflexión y serenidad, donde recordamos todo lo que habíamos vivido en estos dos días. Hampi, con sus majestuosos templos y ruinas antiguas, se reveló como un tesoro histórico que nos dejó una huella imborrable. La riqueza cultural, la belleza natural y la espiritualidad de este lugar hicieron que nuestra visita fuera una experiencia única e inolvidable.  

Cochin

Mi aventura en Cochin comenzó con la llegada a esta fascinante ciudad portuaria en Kerala, India. Después de instalarme en un hotel acogedor, me sumergí de lleno en la rica mezcla de culturas que define a Cochin. Pasé el día explorando el encantador barrio de Fort Kochi, lleno de historia colonial y cultural. Caminé por sus estrechas calles, admirando las casas coloniales y visitando la icónica Iglesia de San Francisco, uno de los lugares más antiguos de la ciudad. Uno de los momentos más memorables fue ver las famosas redes de pesca chinas en la orilla, que se alzaban majestuosamente contra el fondo del mar. Por la tarde, me adentré en Jew Town, un barrio lleno de tiendas de antigüedades y un ambiente único. Visité la histórica Sinagoga de Paradesi, uno de los lugares de culto más antiguos de la comunidad judía en la India. La arquitectura y la historia del lugar me dejaron fascinado. El día terminó con una cena llena de sabores locales, donde probé platos llenos de especias que despertaron todos mis sentidos. El segundo día comenzó con una experiencia cultural inolvidable: asistí a un espectáculo de Kathakali, una forma de teatro tradicional de Kerala. Las expresiones faciales dramáticas, los movimientos precisos y los coloridos trajes me transportaron a otra época. Fue increíble ver cómo los artistas contaban historias sin palabras, solo con gestos y música. Por la tarde, me embarqué en un relajante crucero por los backwaters de Cochin. Navegar por los serenos canales rodeados de exuberante vegetación fue una experiencia mágica. Observé la vida cotidiana de las personas que viven a lo largo de las orillas: niños jugando, pescadores trabajando y mujeres lavando ropa en el agua. La tranquilidad del paisaje y la conexión con la naturaleza me dejaron completamente relajado. La noche terminó con una cena en la playa, donde disfruté de delicias locales mientras las olas rompían suavemente en la costa. Reflexioné sobre todo lo que había vivido en tan solo dos días: la historia, la cultura, la gastronomía y la belleza natural de Cochin. Fue una experiencia que nunca olvidaré. Cochin, con su encanto histórico, su vibrante escenario cultural y su belleza natural, se convirtió en un destino que cautivó mi corazón. Estos dos días fueron una mezcla perfecta de aventura, relajación y descubrimiento. ¡Una joya en la costa de Kerala que siempre llevaré conmigo! 

Alleppey

Nuestra aventura por las vías fluviales de Alleppey comenzó con el embarque en una encantadora casa flotante. La emoción era palpable mientras nos instalábamos en nuestro hogar flotante para los próximos días. Navegamos por los famosos canales y lagunas de Kerala, disfrutando de la serenidad del agua y la exuberante vegetación que nos rodeaba. Por la tarde, desembarcamos para explorar pequeñas aldeas y plantaciones de palmas. La interacción con los lugareños fue fascinante; nos recibieron con sonrisas y nos mostraron su forma de vida, tan ligada a la naturaleza. Pude capturar con mi cámara la autenticidad de la vida cotidiana, desde pescadores trabajando hasta niños jugando en las orillas. El día terminó con un delicioso almuerzo a bordo, donde disfrutamos de especialidades locales como pescado fresco y curris aromáticos. Al día siguiente, despertamos con la suavidad del sol naciente sobre los backwaters. La casa flotante se deslizaba silenciosamente por las aguas tranquilas, ofreciendo vistas mágicas de la vida en las orillas. Aproveché la oportunidad para capturar la serenidad del amanecer, un momento que parecía detenerse en el tiempo. Por la tarde, experimentamos un atardecer mágico mientras la casa flotante se deslizaba lentamente hacia la caída del sol. Los tonos dorados y rosados del cielo se reflejaban en el agua, creando una escena de ensueño. No pude resistirme a capturar la magia de este momento, que nos dejó sin palabras. Nuestra última noche en la casa flotante fue especial. Disfrutamos de una cena preparada con esmero mientras reflexionábamos sobre la belleza de Alleppey y las experiencias compartidas. Inmortalicé estos momentos de despedida, llenos de gratitud y nostalgia, con mi cámara. El viaje en casa flotante por las vías fluviales de Alleppey fue una experiencia mágica y relajante. No solo documenté visualmente nuestra travesía, sino que también capturé la esencia de la vida en los backwaters de Kerala. Alleppey, a la que muchos todavía llaman por su nombre colonial, Alleppey, es el corazón de los backwaters de Kerala. Aunque el centro de la ciudad puede ser caótico, basta alejarse un poco hacia el oeste, hacia la playa o los canales, para descubrir un mundo de gracia y belleza. Un mundo donde las aldeas, las canoas y las casas flotantes se funden en un paisaje acuático único. Viajamos a Alleppey y alquilamos una casa flotante, pasando un día fantástico recorriendo parajes río adentro, viendo la vida cotidiana de los indios junto al río. Comimos y cenamos de lo mejor, disfrutando de la gastronomía local mientras descansábamos bajo las nubes del monzón. Fue una experiencia que nos conectó profundamente con la naturaleza y la cultura de Kerala, y que nunca olvidaré.

Varkala

Nuestra aventura en Kerala comenzó con la llegada a Thiruvananthapuram. Después de aterrizar, decidimos usar Uber para movernos, una mezcla perfecta de modernidad y tradición que nos permitió adentrarnos en el ritmo de esta región tan especial. Fue en Kerala donde conocí a Mallika, una joven india que, con solo 18 años, se había mudado a Atlanta (EEUU) para comenzar una nueva vida. Allí se formó en la universidad y vivió todo lo que uno pueda imaginar de la vida universitaria. Después, regresó a India para formarse en el mundo del yoga, justamente en Varkala, un lugar conocido por su calidad y precios asequibles. Con Mallika como nuestra guía, el segundo día fue mágico. Recorrimos los vibrantes mercados locales y los impresionantes sitios históricos de Thiruvananthapuram. Mallika nos contaba historias fascinantes sobre la cultura, la historia y la vida cotidiana de Kerala con una pasión que hacía que cada lugar cobrara vida. Su conocimiento y su energía nos hicieron sentir como si estuviéramos descubriendo Kerala a través de los ojos de alguien que lo amaba profundamente. Al día siguiente de conocerla, Mallika nos llevó a la playa para una clase de yoga. Fue una experiencia increíble, con el sonido del mar de fondo y las enseñanzas de Mallika, que nos explicó un poco más sobre su vida y la cultura de India. Nos hicimos muy buenos amigos desde el principio, y desde ese primer día estuvimos juntos hasta Goa, viajando más de 10 días de sur a norte. El tercer día partimos hacia Alappuzha para vivir la experiencia de los famosos backwaters de Kerala. Navegamos en una casa flotante a través de los pintorescos canales mientras Mallika nos compartía historias sobre la vida en las aldeas ribereñas. Fue un día inolvidable, lleno de conexiones culturales y la belleza serena de los backwaters. Mallika no solo era nuestra guía, sino también una amiga que nos hacía reír y reflexionar con sus anécdotas. Después de nuestra aventura en Alappuzha, nos dirigimos a Varkala, un lugar que combina espiritualidad y relajación. El hermoso litoral de Varkala, con sus acantilados impresionantes, es un lugar sagrado hindú y también un destino popular para mochileros. Nos alojamos en el InDa Hotel, justo al lado de Varkala Beach, donde disfrutamos de los diversos restaurantes turísticos a lo largo del paseo marítimo sobre el acantilado. La primera noche, mientras cenábamos, conocimos a Mallika. ¡Qué mujer tan increíble! Tenía tantas historias que contar y una energía contagiosa. Rápidamente se convirtió en una amiga cercana, y sus relatos nos hicieron apreciar aún más la riqueza de Kerala. Fueron tres días llenos de descubrimientos, risas y momentos inolvidables, gracias a Mallika y a la magia de Kerala.

Mumbai

El 5 de agosto de 2018, nuestra aventura comenzó. Toni Luque y yo tomamos un avión con destino a Dubai y luego a Mumbai. Desde el momento en que aterrizamos, sentimos que estábamos entrando en un mundo completamente distinto al que conocíamos en Occidente. El aeropuerto de Mumbai fue nuestra primera inmersión en esta nueva realidad. Pasamos varios controles de seguridad, y en la aduana nos ficharon los cuatro dedos de ambas manos, excepto los pulgares, además de tomarnos una fotografía con la cara descubierta, incluyendo las gafas. Fue un proceso meticuloso que nos hizo darnos cuenta de lo estricto que es el sistema de seguridad en India. Una vez que pasamos todos los controles con nuestras pertenencias, nos dirigimos a cambiar divisa. Cambiamos algo de dinero en el aeropuerto, pero enseguida nos dimos cuenta de que el cambio no era muy favorable. Aún así, decidimos cambiar solo lo necesario para sobrevivir los primeros días. Más tarde, en la ciudad, encontramos casas de cambio con tasas mucho mejores. También compramos una tarjeta SIM local para tener internet y un número de teléfono indio. Esto es algo que siempre hago cuando viajo a otros países, ya que me permite moverme con más libertad y estar conectado en todo momento. Al salir del aeropuerto, nos dirigimos a la zona de taxis. Habíamos pensado en usar Uber, ya que es el medio de transporte que más nos recomendaron para movernos por la ciudad. Tenía mi cuenta vinculada a una tarjeta de crédito, así que pensé que no habría problema. Sin embargo, en Mumbai nos encontramos con que Uber solo aceptaba pago en efectivo. Esto fue una sorpresa, pero afortunadamente teníamos algo de dinero local. Nos subimos al coche y comenzamos nuestro viaje hacia el corazón de la ciudad. Mientras nos adentrábamos en Mumbai, el contraste cultural nos golpeó de lleno. Por un lado, veíamos impresionantes rascacielos y edificios modernos, y por el otro, chabolas y barrios marginales que se extendían a lo largo de las carreteras. Era una imagen impactante, un recordatorio de las profundas desigualdades que existen en esta ciudad. El tráfico era caótico, con coches, motos, tuk-tuks y peatones compitiendo por el espacio en las calles. Los sonidos de los cláxones y los olores de la ciudad creaban una atmósfera vibrante y abrumadora al mismo tiempo. Finalmente, llegamos a nuestro destino: un Airbnb que habíamos reservado en un hotel detrás del famoso Taj Mahal Palace, uno de los hoteles más lujosos de la ciudad. La ubicación era perfecta, cerca de muchos puntos de interés y con una vista impresionante. Después de instalarnos, salimos a explorar los alrededores. Caminamos por las calles, observando la vida cotidiana de la gente local. Los puestos callejeros, los vendedores ambulantes y los colores de los saris de las mujeres nos sumergieron aún más en la cultura india. Esa primera noche, cenamos en un pequeño restaurante local, probando platos tradicionales como el curry y el naan. Fue una experiencia deliciosa, aunque picante para nuestro paladar occidental. Después de comer, regresamos a nuestro alojamiento, agotados pero emocionados por todo lo que habíamos vivido en solo un día. Sabíamos que esta aventura en Mumbai apenas comenzaba, y estábamos ansiosos por descubrir más de esta fascinante ciudad.

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