Nuestra aventura en Nueva Delhi comenzó con la llegada a esta bulliciosa capital de la India. Después de instalarnos en un hotel en el corazón de la ciudad, nos lanzamos a las caóticas calles para sentir la energía vibrante y diversa que define a esta metrópolis. El primer día lo dedicamos a explorar el Templo Akshardham, una maravilla arquitectónica y espiritual que nos dejó sin palabras. Los intrincados detalles y esculturas del templo, combinados con la serenidad del lugar, contrastaban con el bullicio urbano que lo rodeaba. Fue una experiencia que nos permitió conectar con la espiritualidad en medio del ajetreo de la ciudad.
El segundo día nos adentramos en la Vieja Delhi, un lugar donde el caos y la vitalidad se entrelazan de manera asombrosa. Caminamos por las estrechas callejuelas, explorando el Fuerte Rojo y la mezquita Jama Masjid, dos lugares llenos de historia y cultura. La riqueza arquitectónica y la diversidad de colores y sonidos nos sumergieron en el corazón de la India más auténtica. Por la tarde, visitamos Raj Ghat, el memorial de Mahatma Gandhi, y el majestuoso Humayun’s Tomb, donde reflexionamos sobre la importancia cultural y política de este país. La solemnidad de estos lugares nos dejó una profunda impresión.
Nuestra última noche en Nueva Delhi la dedicamos a una cena especial en un restaurante local, donde disfrutamos de la gastronomía del norte de la India. Fue el cierre perfecto para una experiencia intensa y enriquecedora. Nueva Delhi, con su caos organizado, su riqueza histórica y su diversidad espiritual, nos ofreció una exploración única que quedará grabada en nuestra memoria. Las imágenes capturadas durante estos dos días se convirtieron en recuerdos visuales inolvidables de nuestro viaje.


Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Ut elit tellus, luctus nec ullamcorper mattis, pulvinar dapibus leo.