Nairobi

Desde el instante en que puse un pie en Nairobi, sentí la energía vibrante de esta ciudad que combina la modernidad con la naturaleza salvaje. Sus calles bulliciosas, el contraste entre rascacielos y paisajes naturales, y la calidez de su gente me hicieron saber que estaba a punto de vivir una experiencia inolvidable.

Uno de mis primeros destinos fue el Parque Nacional de Nairobi, un santuario de vida salvaje a solo unos kilómetros del centro de la ciudad. Allí, hice un safari y tuve la suerte de ver leones, jirafas, cebras y rinocerontes con el impresionante skyline de Nairobi de fondo. Fue increíble presenciar tanta vida salvaje tan cerca de la metrópoli.

Después de la emoción del safari, visité el David Sheldrick Wildlife Trust, un orfanato de elefantes donde rescatan y cuidan a crías huérfanas antes de reintroducirlas en la naturaleza. Ver a los pequeños elefantes jugar en el barro y alimentarse con biberones fue una experiencia conmovedora.

Otro lugar que no podía perderme era el Centro de Jirafas de Nairobi, donde pude alimentar a las jirafas Rothschild, una especie en peligro de extinción. Sentir su lengua áspera al tomar la comida de mi mano fue una experiencia única.

Para conocer más sobre la historia y la cultura del país, recorrí el Museo Nacional de Nairobi, donde descubrí fascinantes exposiciones sobre la historia de Kenia, la evolución humana y la rica diversidad cultural de sus diferentes tribus.

Luego, me dirigí al Mercado de Maasai, un colorido mercado al aire libre donde artesanos venden todo tipo de productos hechos a mano: joyería, telas kitenge, esculturas de madera y otros recuerdos. Después de practicar un poco de regateo, me llevé varias piezas únicas como recuerdo de mi visita.

En busca de un momento de tranquilidad, pasé un rato en los Jardines de Uhuru, un espacio verde en el corazón de la ciudad que conmemora la independencia de Kenia. Allí, me relajé mientras observaba a los locales disfrutar del parque.

Para cerrar mi recorrido por Nairobi, subí a la Torre del Centro Internacional de Conferencias Kenyatta (KICC), desde donde tuve una vista panorámica de toda la ciudad. Ver Nairobi desde las alturas, con sus rascacielos y la extensión del Parque Nacional en la distancia, fue el broche perfecto para mi visita.

Con cada experiencia, entendí por qué Nairobi es una ciudad tan especial. Desde su vida salvaje hasta su riqueza cultural, cada rincón tiene algo único que ofrecer, y me despedí con la promesa de regresar algún día.

Scroll al inicio