Hamburgo

Desde que bajamos del tren en la estación central de Hamburgo, sentí la energía de la ciudad. Solo teníamos un día para recorrerla, así que nos pusimos en marcha de inmediato.

Salimos de la estación y nos dirigimos a nuestro primer destino: el Ayuntamiento de Hamburgo (Rathaus). Es un edificio imponente, con su fachada neorrenacentista llena de detalles. Nos detuvimos unos minutos en la plaza para admirarlo y sacar algunas fotos antes de seguir caminando.

Desde allí, nos aventuramos hacia la zona de los lagos Alster. Caminamos por Jungfernstieg, la elegante avenida junto al Binnenalster, y nos maravillamos con la vista del agua y los cisnes deslizándose sobre la superficie. Si hubiera habido más tiempo, me habría encantado sentarme en una terraza a tomar un café, pero seguimos adelante.

Después, nos dirigimos al barrio de Speicherstadt, el famoso distrito de almacenes de ladrillo rojo. La vista de los canales y los puentes es impresionante, especialmente desde el Wasserschloss, un edificio icónico en una bifurcación del canal. La mezcla de historia y modernidad en esta zona es increíble.

No podía faltar una visita a la Elbphilharmonie. Subimos a la plataforma panorámica y desde allí disfrutamos de una vista espectacular del puerto y del río Elba. El viento soplaba fuerte, pero valió la pena quedarse un rato admirando el horizonte.

Para comer, buscamos algo típico y nos decidimos por un Fischbrötchen, un bocadillo de pescado fresco que es un clásico en Hamburgo. Lo comimos de pie, junto al puerto, mientras veíamos los barcos pasar.

La última parada fue el barrio de St. Pauli y la Reeperbahn, la famosa calle de ocio nocturno. Aunque era de día, todavía se podía sentir el ambiente vibrante del lugar. Caminamos un poco por sus calles, descubriendo grafitis, bares y referencias a los Beatles, que tocaron aquí en sus inicios.

Al final del día, con los pies cansados pero el corazón lleno de imágenes y experiencias, volvimos a la estación para tomar nuestro tren. Hamburgo en un día fue una locura, pero una locura que valió totalmente la pena.

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