Nuestro viaje en tren desde Hampi a Goa comenzó con una mezcla de emoción y curiosidad. Mientras el tren avanzaba, disfrutamos del pintoresco paisaje que cambiaba desde los campos verdes de Karnataka hasta los pequeños pueblos que atravesábamos. Fue un trayecto lleno de diversidad y belleza, que nos preparó para lo que nos esperaba en Goa.
Al llegar a Goa, nos sumergimos de inmediato en la atmósfera única de esta región costera. Nuestra primera parada fue Panaji, la capital de Goa, donde exploramos sus calles llenas de arquitectura colonial y un ambiente relajado que contrastaba con el bullicio de otras ciudades de India. Caminamos por sus callejones, admirando las fachadas coloridas y los detalles que reflejaban la herencia portuguesa de la ciudad.
El segundo día lo dedicamos a las famosas playas de Goa. Desde Anjuna hasta Baga, disfrutamos del sol, la arena dorada y las aguas cristalinas del Mar Arábigo. Fue un día de relajación y diversión, donde nos dejamos llevar por el ritmo tranquilo de la vida playera. Por la tarde, exploramos la Vieja Goa, un lugar lleno de historia y espiritualidad. Visitamos la Basílica del Bom Jesús y la Catedral de Santa Catalina, dos joyas arquitectónicas que nos transportaron a la época colonial. La majestuosidad de estos templos y la serenidad del entorno nos dejaron profundamente impresionados.
Nuestra última noche en Goa la dedicamos a una fiesta en la playa, donde experimentamos la animada vida nocturna de esta región. Fue una despedida llena de energía y alegría, rodeados de música, baile y la brisa del mar. Goa, con su ambiente relajado, sus playas impresionantes y su rica herencia cultural, nos ofreció una experiencia completamente diferente al resto de India. Este viaje, compartido con Toni Luque y mi amiga india, se convirtió en una aventura inolvidable llena de diversidad, historia y momentos únicos.
Desde Hospet cogemos un tren hacia GOA.