África

Tsavo National Park East

Tsavo National Park East es conocido por su diversidad de vida silvestre y paisajes impresionantes. Aquí tienes un itinerario sugerido para tu aventura de safari de 4 días en Tsavo National Park East: Día 1: Llegada a Tsavo National Park East Sal temprano desde Diani Beach y emprende el viaje hacia Tsavo National Park East. Llega al parque y realiza el check-in en tu alojamiento. Disfruta de un almuerzo temprano y descansa un poco para prepararte para la tarde. Realiza un safari vespertino para comenzar a explorar la vida silvestre del parque. Cena y descanso en tu alojamiento. Día 2-3: Días completos de safari Desayuna temprano y comienza tu día con un safari de día completo. Tu guía te llevará a diferentes áreas del parque para maximizar tus oportunidades de avistar animales. Lleva contigo una botella de agua, snacks y protección solar durante los safaris diurnos. Almuerza en el parque o realiza un picnic si es posible. Aprovecha la oportunidad para observar no solo a los “Cinco Grandes” (león, leopardo, elefante, búfalo y rinoceronte) sino también a la diversa fauna y flora del área. Regresa a tu alojamiento para relajarte después de un día emocionante en la naturaleza. Cena y tiempo libre para disfrutar del entorno. Día 4: Último safari y regreso a Diani Beach Realiza un safari temprano en la mañana para capturar la actividad matutina de la vida silvestre. Desayuna y aprovecha tus últimas horas en Tsavo para explorar áreas que aún no has visitado. Almuerza y comienza el viaje de regreso a Diani Beach. Llega a Diani Beach por la tarde/noche, dependiendo de la distancia y las condiciones del camino. Consejos adicionales: Guía local: Aprovecha la experiencia de un guía local que conozca bien el parque y pueda compartir información valiosa sobre la vida silvestre y el ecosistema. Cámara y binoculares: Lleva una cámara con espacio de almacenamiento adicional y binoculares para apreciar mejor los detalles. Respeto por la naturaleza: Mantén una distancia segura de los animales y sigue todas las reglas del parque para preservar la flora y fauna. ¡Espero que tengas un safari increíble en Tsavo National Park East! ¡Disfruta cada momento de esta experiencia única!

Masai Mara

Desde el momento en que salimos de Nairobi rumbo a la Reserva Nacional de Maasai Mara, la emoción me invadió. Sabía que estaba a punto de vivir una de las experiencias más asombrosas de mi vida. El trayecto, aunque largo, estuvo lleno de paisajes espectaculares: colinas ondulantes, vastas llanuras y pequeñas aldeas donde los niños nos saludaban al pasar. Al llegar a la reserva, me recibió una inmensidad dorada que se extendía hasta el horizonte. El aire fresco, el sonido de la naturaleza y la sensación de estar en territorio salvaje me hicieron olvidar el mundo exterior. Subí a un 4×4 abierto, y con mi cámara lista, emprendimos el safari. En cuestión de minutos, mi guía señaló algo a lo lejos. Cuando nos acercamos, vi a mi primer grupo de leones descansando a la sombra de un árbol. Su majestuosidad y tranquilidad eran hipnotizantes, pero lo más impresionante fue cuando, más tarde, observamos a una leona acechar una manada de ñus. Contuve la respiración mientras se deslizaba silenciosa entre la hierba alta, esperando el momento perfecto para atacar. Seguimos recorriendo las llanuras y pronto nos encontramos rodeados por enormes manadas de cebras y ñus, parte de la famosa Gran Migración, un espectáculo de la naturaleza que ocurre cada año. La imagen de miles de animales moviéndose en perfecta sincronía fue sobrecogedora. Uno de los momentos más emocionantes fue cuando encontramos a un leopardo descansando sobre la rama de un árbol, su mirada fija en el horizonte. Sabía que ver a este esquivo felino era un verdadero privilegio. Más adelante, nos topamos con un grupo de elefantes cruzando lentamente el camino, seguidos por sus crías. Verlos tan de cerca, observando su comportamiento y la ternura con la que protegían a los más pequeños, me dejó sin palabras. También tuvimos un encuentro con un grupo de jirafas, que caminaban con una elegancia única, alimentándose de las copas de los árboles. Más tarde, cerca de un río, vimos a un grupo de hipopótamos sumergidos en el agua, y no muy lejos, cocodrilos esperando pacientemente en la orilla. Al caer la tarde, nos detuvimos en un mirador para admirar la puesta de sol. El cielo se tiñó de naranja, rosa y violeta, reflejándose en las llanuras interminables. Con una taza de té caliente en la mano, observé cómo la sabana se preparaba para la noche, cuando los depredadores comienzan su caza. Al regresar al campamento, me esperaba una cena junto al fuego, bajo un cielo lleno de estrellas como nunca antes había visto. En ese momento, comprendí la magia de Maasai Mara: un lugar donde la naturaleza sigue su curso sin interrupciones y donde cada día es un espectáculo inolvidable. Me fui a dormir con los sonidos de la sabana como arrullo, sintiéndome más conectado que nunca con la naturaleza. Sin duda, este safari había sido una de las experiencias más increíbles de mi vida.

Kenya

Lo mejor de kenya Kenia es un país increíblemente diverso y ofrece una amplia gama de experiencias para los visitantes. Aquí tienes algunas de las mejores cosas que puedes hacer y lugares que puedes visitar en Kenia: Estas son solo algunas de las muchas experiencias que Kenia tiene para ofrecer. La diversidad geográfica y cultural del país asegura que haya algo para todos, desde amantes de la naturaleza hasta aventureros y aquellos interesados en la rica historia y cultura del país.

Nairobi

Desde el instante en que puse un pie en Nairobi, sentí la energía vibrante de esta ciudad que combina la modernidad con la naturaleza salvaje. Sus calles bulliciosas, el contraste entre rascacielos y paisajes naturales, y la calidez de su gente me hicieron saber que estaba a punto de vivir una experiencia inolvidable. Uno de mis primeros destinos fue el Parque Nacional de Nairobi, un santuario de vida salvaje a solo unos kilómetros del centro de la ciudad. Allí, hice un safari y tuve la suerte de ver leones, jirafas, cebras y rinocerontes con el impresionante skyline de Nairobi de fondo. Fue increíble presenciar tanta vida salvaje tan cerca de la metrópoli. Después de la emoción del safari, visité el David Sheldrick Wildlife Trust, un orfanato de elefantes donde rescatan y cuidan a crías huérfanas antes de reintroducirlas en la naturaleza. Ver a los pequeños elefantes jugar en el barro y alimentarse con biberones fue una experiencia conmovedora. Otro lugar que no podía perderme era el Centro de Jirafas de Nairobi, donde pude alimentar a las jirafas Rothschild, una especie en peligro de extinción. Sentir su lengua áspera al tomar la comida de mi mano fue una experiencia única. Para conocer más sobre la historia y la cultura del país, recorrí el Museo Nacional de Nairobi, donde descubrí fascinantes exposiciones sobre la historia de Kenia, la evolución humana y la rica diversidad cultural de sus diferentes tribus. Luego, me dirigí al Mercado de Maasai, un colorido mercado al aire libre donde artesanos venden todo tipo de productos hechos a mano: joyería, telas kitenge, esculturas de madera y otros recuerdos. Después de practicar un poco de regateo, me llevé varias piezas únicas como recuerdo de mi visita. En busca de un momento de tranquilidad, pasé un rato en los Jardines de Uhuru, un espacio verde en el corazón de la ciudad que conmemora la independencia de Kenia. Allí, me relajé mientras observaba a los locales disfrutar del parque. Para cerrar mi recorrido por Nairobi, subí a la Torre del Centro Internacional de Conferencias Kenyatta (KICC), desde donde tuve una vista panorámica de toda la ciudad. Ver Nairobi desde las alturas, con sus rascacielos y la extensión del Parque Nacional en la distancia, fue el broche perfecto para mi visita. Con cada experiencia, entendí por qué Nairobi es una ciudad tan especial. Desde su vida salvaje hasta su riqueza cultural, cada rincón tiene algo único que ofrecer, y me despedí con la promesa de regresar algún día. All Nairobi

Diani Beach

Desde el momento en que pisé las cálidas arenas de Diani Beach, supe que me esperaba una experiencia inolvidable. Después de un viaje en tren desde Nairobi hasta Mombasa y un trayecto en taxi hasta la costa, finalmente llegué a este paraíso tropical. El sonido de las olas y la brisa marina me dieron la bienvenida. Nada más llegar, dejé mis maletas en el hotel y corrí hacia la playa. La arena blanca y suave se deslizaba entre mis dedos mientras caminaba hacia el agua cristalina. Me sumergí en el océano Índico y dejé que la calma del mar me envolviera. Más tarde, me acomodé en una hamaca con un cóctel de coco en la mano, disfrutando del atardecer anaranjado sobre el horizonte. Decidí aventurarme y hacer esnórquel en la barrera de coral de Kisite-Mpunguti. Me subí a un dhow, un barco tradicional, y navegamos hasta el arrecife. Al sumergirme, me encontré rodeado de peces de colores, tortugas marinas y hasta delfines juguetones. La belleza submarina era impresionante, un espectáculo de la naturaleza que quedará grabado en mi memoria. Para cambiar de ambiente, visité el bosque sagrado de Kaya Kinondo. Un guía local me contó sobre la historia de los Mijikenda y su conexión con este bosque ancestral. Caminé entre enormes árboles centenarios, escuchando los sonidos de la naturaleza y respirando el aire puro. Fue una experiencia espiritual y enriquecedora. El viento en Diani Beach es perfecto para el kitesurf, así que me animé a intentarlo. Al principio, me costó encontrar el equilibrio, pero con la ayuda de un instructor, logré deslizarme sobre las olas. Sentir la velocidad y la fuerza del viento fue una dosis pura de adrenalina y libertad. Por la tarde, monté en un camello a lo largo de la playa, disfrutando del paisaje con una vista diferente. Más tarde, fui al Kongo River, donde el río se encuentra con el mar. Me subí a una canoa y navegué entre los manglares, maravillado por la tranquilidad del lugar y la diversidad de aves que lo habitan. Después de tantos días de actividad, decidí consentirme con un masaje en un spa frente al mar. Con el sonido de las olas de fondo, me dejé llevar por la relajación absoluta. Para cerrar el día, cené en un restaurante sobre la arena, disfrutando de mariscos frescos bajo un cielo estrellado. Mi última mañana en Diani la pasé caminando descalzo por la orilla, sintiendo la brisa en mi rostro. Me despedí de este paraíso con un último baño en el mar, prometiéndome regresar algún día. Con la piel dorada por el sol y el corazón lleno de recuerdos, tomé el taxi de regreso a Mombasa para abordar el tren de vuelta. All New Gallery

Essaouira

Había una mezcla de emoción y anticipación en el aire mientras Toni, Myriam e Ira se preparaban para su viaje a Essaouira, la pintoresca ciudad costera de Marruecos. El sonido de las olas rompiendo en la playa y la brisa salada daban la bienvenida a este destino lleno de encanto. La mañana comenzó con una exploración del animado zoco de Essaouira, donde los colores vibrantes de las alfombras, las especias y las artesanías capturaron la atención del trío. Ira, apasionada por la fotografía, no pudo resistirse a capturar la esencia del mercado mientras Toni y Myriam se dejaban envolver por la experiencia sensorial única. Después de sumergirse en la cultura local, decidieron dirigirse al puerto pesquero, donde los barcos azules y blancos balanceándose suavemente en el oleaje crearon un paisaje inolvidable. Toni, siempre curioso por la historia, se sumergió en las historias de pescadores locales que compartían sus experiencias entre risas y cuentos fascinantes. La tarde los llevó a las murallas de la Medina, desde donde disfrutaron de vistas panorámicas del Atlántico y del encantador laberinto de calles estrechas de Essaouira. Myriam, amante de la música, quedó cautivada por el sonido de los músicos callejeros que llenaban el aire con melodías marroquíes tradicionales. Decidieron cenar en un restaurante junto al mar, donde disfrutaron de platos típicos de la región, como el cuscús y el pescado fresco a la parrilla. Las risas, las historias compartidas y la deliciosa comida crearon recuerdos duraderos. La noche cayó sobre Essaouira, iluminando las calles con una luz suave y cálida. Juntos, Toni, Myriam e Ira pasearon por las murallas iluminadas, compartiendo la magia de Essaouira bajo las estrellas. La visita a Essaouira se convirtió en una experiencia única y enriquecedora para Toni, Myriam e Ira, una jornada llena de descubrimientos, conexión con la cultura local y, sobre todo, la creación de vínculos inolvidables.

Taghazout

El sol se asomaba en el horizonte mientras llegábamos a Taghazout, un pequeño pueblo costero en Marruecos. La brisa salada y el sonido constante de las olas nos daban la bienvenida a este paraíso surfista. Nuestra aventura estaba a punto de comenzar, y el destino era el Kekai Surf House, propiedad de mi amigo Adria. El Kekai Surf House se erguía en la colina con vistas al océano, pintado con colores vivos y decorado con toques de estilo marroquí. Adria, apasionado por el surf y conocedor de los secretos de la región, nos recibió con una cálida sonrisa y una energía contagiosa. Después de dejar nuestras cosas en las acogedoras habitaciones con vista al mar, nos dirigimos a la terraza para disfrutar de un desayuno casero. La mañana siguiente, con nuestras tablas de surf bajo el brazo, nos unimos a Adria para explorar las olas de la bahía. La playa de Taghazout estaba impregnada de una atmósfera animada, con surfistas de todos los niveles disfrutando de las olas consistentes. Adria nos ofreció consejos expertos y compartió historias de surf mientras nos aventurábamos en el Atlántico. Después de una mañana emocionante en el agua, regresamos al Kekai Surf House para relajarnos en la terraza. El aroma de la cocina marroquí flotaba en el aire, y pronto estábamos deleitándonos con tajines y couscous preparados por el talentoso chef del lugar. La tarde se deslizó en una combinación de risas, siestas bajo el sol y charlas sobre las mejores olas del día. Adria, siempre entusiasta, nos llevó a explorar los callejones de Taghazout, donde descubrimos tiendas locales, arte callejero y la auténtica vida del pueblo pesquero. La noche cayó, y Adria nos llevó a disfrutar de la escena nocturna local. Nos sumergimos en la música en vivo, probamos deliciosos dulces marroquíes y compartimos historias alrededor de una fogata en la playa. Nuestra aventura en el Kekai Surf House de Adria fue mucho más que una escapada de surf. Fue un viaje lleno de amistad, risas, descubrimientos y la verdadera esencia de la vida en la costa de Marruecos. Cada ola que montamos, cada comida que compartimos y cada rincón que exploramos se convirtieron en recuerdos imborrables de nuestro tiempo en Taghazout.

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